jueves, 5 de abril de 2012

Principio de autodeterminación de los pueblos

En el transcurso de la clase de hoy, la consigna era desarrollar en forma cooperativa cuestiones que tenían que ver con ciertas conceptualizaciones leídas durante la semana. Honestamente, salvo dos o tres que se animaron, la cosa no salió: una pena, ya que se trata no sólo de una manera más de evaluar (recomiendo que lean el Proyecto de Cátedra) sino también de desarrollar actitudes y aptitudes relacionadas con la profesión que eligieron. Más allá del comentario, y como hay compromisos próximos pendientes (léase prácticos, parciales y luego un potencial final) cumplo en desarrollar ciertas cuestiones en vista de que no habrá clase el viernes por el consabido feriado de Semana Santa.
En primer lugar, sobre el principio de autodeterminación de los pueblos, el autor alerta sobre su uso indiscriminado, demagógico y errático.Resulta interesante para nosotros hacer hincapié, en cuanto a sus orígenes y más allá del valor algunos documentos mencionados por el autor, en los catorce puntos de Wilson a los que se hacen referencia: efectivamente, en un discurso al Congreso de su país, Woodrow Wilson presentó al mundo una propuesta de paz en la que, solapadamente y sin una mención explícita, aparece el principio de formas diversas (rectificaciones, garantías, etc.).
A partir de este discurso se sientan las bases para la formación de la Sociedad de las Naciones, organismo que antecede a la Organización de las Naciones Unidas (agrego, sin demasiado éxito ni vocación pacifista, ya que desdice el principio que se encontraba en ciernes con la enumeración de los puntos del presidente norteamericano).



De esta forma, el Pacto de la Sociedad de Naciones refiere en forma indirecta a la autodeterminación en el artículo 22, algunas de cuyas partes más llamativas son:

"...El mejor método para realizar prácticamente este principio (de bienestar y desarrollo para colonias y territorios que luego de la guerra dejaron de estar gobernados por algunos Estados y aún son incapaces de hacerlo por sí mismos) consiste en confiar la tutela de esos pueblos a las naciones adelantadas que, gracias a sus recursos, su experiencia o su posición geográfica, están en mejores condiciones para asumir esta responsabilidad y que consienten en aceptarla. Ellas ejercerán esta tutela en calidad de mandatarios y en nombre de la sociedad.."

En otro apartado se expresa que "...ciertas comunidades que antes pertenecían al Imperio Otomano, han alcanzado tal grado de desarrollo que su existencia como naciones independientes puede ser reconocidas provisoriamente a condición de que los consejos y la ayuda de un mandatario guíen su administración hasta el momento en que ellas sean capaces de manejarse solas. Los deseos de esas comunidades deben ser tomados en especial consideración para la elección del mandatario..." (la cursiva es propia).

Otros territorios no tenían tanta suerte en la consideración de la Liga... por caso, se reconocía la existencia de "...territorios tales como el Sudoeste Africano y ciertas islas del Pacífico Austral, que debido a su escasa población, a su superficie reducida, a su alejamiento de los centros de civilización, a su contigüidad geográfica con el territorio del mandatario, o a otras circunstancias; no podrían ser mejor administrados que bajo las leyes del mandatario, como parte integrante de su territorio, bajo reserva de las garantías previstas más arriba en interés de la población indígena...".

La conformación de la Organización de las Naciones Unidas resulta más generosa con el principio de autodeterminación, puesto que no sólo lo reconoce en su artículo 1, sino también la reconocida posibilidad de independencia (y con ello, determinación) de los territorios no autónomos.

El texto sugerido realiza un análisis de las diferentes acepciones del principio de autodeterminación y se detiene en la que refiere al derecho de un pueblo, con clara identidad nacional, con el fin de organizar su propio modo de vida política sin interferencia de terceros (la cursiva, de nuevo, es propia).

Se darán cuenta cuán difícil es, en términos objetivos, establecer qué es la clara identidad nacional: por lo que charlamos en la clase de hoy, sabrán que dependen de criterios objetivos, universalizantes... aunque sustantivos y contextualizados.
Tengan en cuenta que el autor diferencia entre aquellas naciones que quieren independizarse de un Estado alegando el derecho de secesión (bastante complejo) y las que desean independizarse de una metrópoli, siendo colonias.
En el caso del primero, la contigüidad geográfica (y la integridad territorial) más las dudas que sembraría sobre todo el sistema internacional de Estados tal reconocimiento del principio (sabemos, una manera de organizar un territorio entre muchas tantas, por lo cual es un artificio) operan como un freno a tal principio político.
En ocasión de nuestras charlas sobre islas Malvinas, debemos destacar en principio que los habitantes de las islas no constituyen un grupo nacional sino, sencillamente, súbditos implantados: esto haría caer la posibilidad de hacer referencia a la autodeterminación en los términos en que hemos visto.
Conforme a la página de la Secretaría de Asuntos Exteriores argentina, el 14 de diciembre de 1960, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1514 (XV) “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, que proclamó “la necesidad de poner fin, rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones”, consagrando dos principios fundamentales que debían guiar el proceso de descolonización: el de autodeterminación y el de integridad territorial. Esta Resolución establece en su párrafo sexto que “todo intento encaminado a quebrar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas”. Esta limitación impuesta al principio de autodeterminación implica que éste cede ante el respeto a la integridad territorial de los Estados. O sea, que también desde este costado el principio de autodeterminación resulta inaplicable a la realidad malvinense.

Les dejo para el final un interesante video que resume aspectos vinculados con el conflicto, quizá útil para el proyecto que encaran respecto del archipiélago y han comunicado a la comunidad del Profesorado en el último acto.







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